¡LA LEÑA EN EL ALTAR !

Levítico 6:12
“Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana…”

La leña en el altar era indispensable para mantener el fuego ardiendo continuamente. Dios envió el fuego desde el cielo, pero los sacerdotes tenían la responsabilidad de alimentarlo diariamente con leña.

Espiritualmente, la leña representa todo aquello que mantiene viva nuestra comunión con Dios.

¿Qué representa la leña en el creyente?

  1. La Palabra de Dios Jeremías 23:29
    ”¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová?”

Cada vez que nos alimentamos de la Palabra, añadimos leña al fuego espiritual.

  1. La Oración Lucas 18:1
    “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.”

La oración mantiene vivo el altar interior.

  1. La Adoración

Salmo 22:3
“Tú que habitas en medio de las alabanzas de Israel.”

La adoración alimenta la llama de la presencia de Dios en nosotros.

  1. La Obediencia

Juan 14:21
“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama.”

La obediencia es leña que sostiene el fuego de la comunión con Dios.

  1. La Consagración

** Romanos 12:1
“Presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios.”

Una vida rendida mantiene el altar encendido.

Reflexión Profética

Muchos quieren el fuego del cielo, pero pocos están dispuestos a traer la leña diariamente.

El fuego no se mantiene por experiencias pasadas.
El fuego no vive de los recuerdos de un avivamiento.
El fuego necesita alimento constante.

Cada mañana el sacerdote volvía al altar.

Cada mañana añadía leña.

Cada mañana cuidaba el fuego.

Así también el creyente debe regresar diariamente al lugar secreto.

Cuando la leña escasea, el fuego disminuye.

Cuando la oración disminuye, el fuego disminuye.

Cuando la Palabra es descuidada, el fuego disminuye.

Pero cuando la leña es abundante, el altar vuelve a arder con fuerza.

*** Dios sigue enviando fuego, pero todavía busca hombres y mujeres que traigan leña al altar.

Declaración Profética

“Señor, hoy traigo la leña de mi oración, de mi adoración, de Tu Palabra y de mi obediencia. No permitiré que el fuego de Tu presencia se apague en mi vida. Que mi altar permanezca encendido día y noche hasta que toda mi vida arda para Tu gloria. En el nombre de Jesús. Amén.”

Scroll to Top