
Ezequiel 22:30
“Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.”
INTRODUCCIÓN
La Iglesia no es una organización humana; es un organismo vivo. Cristo es la Cabeza, el Espíritu Santo es su aliento, la Palabra es su fundamento y los creyentes son los miembros de un cuerpo espiritual en funcionamiento.
Sin embargo, existe una dimensión que mantiene la sensibilidad espiritual, la dirección divina, la protección celestial y la manifestación de la voluntad de Dios dentro del cuerpo de Cristo: la intercesión.
Así como un motor impulsa un vehículo, la intercesión impulsa el movimiento espiritual de la Iglesia. Donde la intercesión se debilita, la sensibilidad espiritual disminuye. Donde la intercesión arde, la Iglesia avanza con poder, dirección y propósito.
La intercesión no es un ministerio secundario; es uno de los sistemas vitales mediante los cuales Dios mueve Su propósito en la tierra.
- LA INTERCESIÓN ES EL MOTOR QUE MANTIENE EL MOVIMIENTO ESPIRITUAL
Un vehículo puede ser hermoso por fuera, pero sin motor no avanzará.
De la misma manera, una iglesia puede tener programas, actividades, estructuras y recursos, pero sin intercesión pierde impulso espiritual.
La intercesión genera:
• Sensibilidad espiritual.
• Discernimiento.
• Cobertura.
• Dirección divina.
• Poder espiritual.
Toda gran manifestación de Dios en la historia ha sido precedida por hombres y mujeres que permanecieron en oración delante del Señor.
La Iglesia avanza de rodillas antes de avanzar con los pies.
- LA INTERCESIÓN CONECTA EL CIELO CON LA TIERRA
El intercesor se coloca entre dos realidades.
Escucha lo que sucede en el corazón de Dios y presenta delante de Dios las necesidades de la tierra.
Es un puente espiritual.
Es un colaborador del Reino.
Es alguien que participa en los propósitos eternos del Padre.
La intercesión permite que los diseños celestiales encuentren una vía de manifestación en el mundo natural.
- LA INTERCESIÓN PROTEGE EL ORGANISMO ESPIRITUAL
El cuerpo humano posee sistemas de defensa.
La Iglesia también.
La intercesión funciona como una muralla espiritual.
Protege:
• Familias.
• Liderazgo.
• Ministerios.
• Congregaciones.
• Ciudades.
• Naciones.
Muchas batallas son ganadas en secreto antes de ser vistas públicamente.
Los intercesores frecuentemente perciben peligros espirituales antes que otros porque viven atentos a la voz del Espíritu Santo.
- LA INTERCESIÓN MANTIENE EL FLUJO DE VIDA ESPIRITUAL
La sangre transporta vida a cada órgano del cuerpo.
La intercesión ayuda a mantener el flujo espiritual dentro del organismo de la Iglesia.
Cuando la oración disminuye:
• La pasión disminuye.
• La visión se debilita.
• El discernimiento se reduce.
• La unidad se afecta.
Pero cuando la intercesión aumenta:
• El fuego espiritual se aviva.
• La revelación fluye.
• La unidad crece.
• La presencia de Dios se manifiesta.
- LA INTERCESIÓN PREPARA EL TERRENO PARA LA COSECHA
Antes de toda cosecha existe preparación.
La intercesión rompe terrenos endurecidos.
Abre caminos espirituales.
Derriba fortalezas.
Prepara corazones.
La Iglesia cosecha frecuentemente aquello que primero fue regado con lágrimas de oración.
Los grandes avivamientos de la historia nacieron en cuartos de oración antes de llegar a las multitudes.
- LA INTERCESIÓN SOSTIENE A LOS LÍDERES
Moisés necesitó a Aarón y Hur.
Pablo pidió oración constantemente.
Jesús mismo intercedió por Sus discípulos.
Ningún líder fue diseñado para caminar sin cobertura espiritual.
La intercesión sostiene:
• Pastores.
• Evangelistas.
• Profetas.
• Apóstoles.
• Maestros.
• Misioneros.
Detrás de muchos ministerios visibles existe un ejército invisible de intercesores.
- LA INTERCESIÓN ACTIVA EL PROPÓSITO DE DIOS
La intercesión no busca convencer a Dios de hacer algo.
Busca alinearse con lo que Dios ya desea hacer.
El intercesor se convierte en colaborador del cielo.
Ora los deseos del Padre.
Declara las promesas divinas.
Participa en el cumplimiento de los diseños eternos.
La verdadera intercesión no nace de la voluntad humana sino del corazón de Dios.
- UNA IGLESIA SIN INTERCESIÓN SE VUELVE VULNERABLE
Cuando la oración deja de ser prioridad:
• La carne toma el control.
• La sabiduría humana reemplaza la dependencia de Dios.
• El discernimiento disminuye.
• La dirección se vuelve confusa.
Pero cuando la intercesión ocupa su lugar:
• Cristo permanece en el centro.
• El Espíritu Santo dirige.
• La unidad se fortalece.
• El propósito avanza.
La historia demuestra que las iglesias más saludables son aquellas donde existe un altar vivo de intercesión
****HABLAMOS DE LOS INTERCESORES VERDADEROS.
LOS VERDADEROS INTERCESORES NO PIDEN MICRÓFONO, TIENEN EL CIELO
Ezequiel 22:30
“Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí a favor de la tierra…”
- EL INTERCESOR BUSCA EL ROSTRO DE DIOS, NO LOS REFLECTORES • Busca la presencia antes que la popularidad.
• Anhela conocer el corazón de Dios.
• Vive para agradar al Padre y no a los hombres.
• Su identidad nace de la comunión con Dios.
• Encuentra satisfacción en la intimidad con el Señor. - SU VOZ ES MÁS ESCUCHADA EN EL CIELO QUE EN LA TIERRA • Sus oraciones llegan delante del Trono.
• El cielo registra sus lágrimas y gemidos.
• Tiene influencia espiritual aunque sea invisible para muchos.
• Su prioridad es tocar el corazón de Dios.
• Comprende que una oración puede cambiar destinos. - EL ALTAR ES SU PLATAFORMA • El altar es su lugar de encuentro con Dios.
• Allí recibe dirección y fortaleza espiritual.
• Prefiere la profundidad antes que la exposición.
• Entiende que la autoridad nace de la intimidad.
• Su ministerio es sostenido por la presencia de Dios. - EL CIELO LE CONFÍA SECRETOS • Aprende a escuchar la voz de Dios.
• Discierne tiempos y temporadas espirituales.
• Recibe cargas que nacen del corazón del Padre.
• Administra la revelación con humildad.
• Colabora con Dios mediante la oración. - SU RECOMPENSA VIENE DEL PADRE • No busca reconocimiento humano.
• Sirve por amor y obediencia.
• Vive para agradar a Dios.
• Descansa en la fidelidad del Padre.
• Considera la presencia de Dios como su mayor galardón. - DESARROLLA AUTORIDAD EN EL SECRETO • La oración fortalece su vida espiritual.
• La intimidad produce autoridad legítima.
• No depende de títulos o posiciones.
• Camina bajo la dirección del Espíritu Santo.
• Su influencia nace de una vida consagrada. - ES UN GUARDIÁN ESPIRITUAL • Vigila mediante la oración constante.
• Protege familias, iglesias y generaciones.
• Discierne peligros y oportunidades espirituales.
• Permanece alerta a la voz del Espíritu Santo.
• Se mantiene firme en la brecha. - PERMANECE EN LA BRECHA HASTA VER LA VOLUNTAD DE DIOS CUMPLIDA • No abandona la oración fácilmente.
• Persevera aun cuando no ve resultados inmediatos.
• Cree en las promesas de Dios.
• Intercede por personas, ciudades y naciones.
• Vive para que el Reino de Dios se manifieste en la tierra.
Resumen
Los verdaderos intercesores:
• Buscan el rostro de Dios, no los reflectores.
• Son más escuchados en el cielo que en la tierra.
• Tienen el altar como plataforma.
• Reciben secretos del Reino.
• Esperan su recompensa del Padre.
• Desarrollan autoridad en el secreto.
• Permanecen como guardianes espirituales.
• Se mantienen en la brecha hasta que la voluntad de Dios se establezca.
Por eso los verdaderos intercesores no piden micrófono… porque tienen acceso al Cielo
CONCLUSIÓN
La intercesión no es simplemente una actividad de la Iglesia; es parte de su sistema vital.
Es el motor espiritual que impulsa el organismo vivo del Cuerpo de Cristo.
Es la fuerza invisible que sostiene, protege, prepara, fortalece y moviliza el propósito de Dios en la tierra.
Donde hay intercesión constante, hay sensibilidad espiritual.
Donde hay intercesión perseverante, hay dirección divina.
Donde hay intercesión ardiente, hay manifestación de la gloria de Dios.
La Iglesia jamás será más fuerte que su altar de oración.
ORACIÓN PROFÉTICA
Padre, levanta en esta generación hombres y mujeres que amen Tu presencia más que cualquier otra cosa. Enciende nuevamente el altar de la intercesión en Tu Iglesia. Haznos guardianes de Tu propósito, centinelas de Tu voluntad y colaboradores de Tu Reino. Que jamás permitamos que el fuego del altar se apague. En el nombre de Jesús. Amén.
DECLARACIÓN PROFÉTICA
Declaro que el Espíritu Santo está restaurando el ministerio de la intercesión en Su Iglesia. Se levantan atalayas, centinelas e intercesores que permanecerán en la brecha. El altar volverá a arder. La voz de Dios será escuchada. La Iglesia caminará en discernimiento, poder y propósito. Y el Reino de Dios avanzará con fuerza en esta generación. En el nombre de Jesucristo. Amén.