
Filipenses 2:9-11
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
INTRODUCCIÓN
Muchos conocen a Jesús como Salvador, pero no todos le han rendido el gobierno completo de sus vidas como Señor y Rey.
Es posible creer en Jesús y, sin embargo, seguir gobernando nuestra propia vida.
Es posible cantar acerca de Jesús y aun así resistir Su autoridad.
Pero el propósito del Evangelio no es solamente salvarnos del infierno; es establecer el señorío de Cristo sobre cada área de nuestra vida.
Cuando Jesús es reconocido como Señor, nuestras decisiones cambian.
Cuando Jesús es reconocido como Rey, nuestro corazón deja de pertenecerse a sí mismo.
El cristianismo verdadero comienza cuando dejamos el trono y permitimos que Cristo se siente en él.
⸻
- JESÚS ES MI SALVADOR
Hechos 4:12
“Y en ningún otro hay salvación.”
Jesús vino a buscar y salvar lo que se había perdido.
Su sangre nos redimió.
Su cruz pagó nuestra deuda.
Su resurrección nos abrió el camino a la vida eterna.
Nadie puede salvarse por obras.
Nadie puede salvarse por religión.
Nadie puede salvarse por méritos propios.
Solamente Jesucristo salva.
Cuando Jesús es mi Salvador:
• Mis pecados son perdonados.
• Soy reconciliado con Dios.
• Recibo una nueva identidad.
• Tengo acceso a la vida eterna.
⸻
- JESÚS ES MI SEÑOR
Lucas 6:46
”¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”
Llamar a Jesús Señor significa reconocer Su autoridad sobre nuestra vida.
Un señor gobierna.
Un señor dirige.
Un señor establece el camino.
No podemos decir que Jesús es Señor si rechazamos Su dirección.
Su señorío afecta:
• Nuestra familia.
• Nuestro matrimonio.
• Nuestro dinero.
• Nuestro tiempo.
• Nuestras prioridades.
• Nuestro carácter.
Jesús no quiere ser solamente una parte de nuestra vida.
Él quiere ser el centro de nuestra vida.
⸻
- JESÚS ES MI REY
Apocalipsis 19:16
“Rey de reyes y Señor de señores.”
Un rey posee un reino.
Y donde hay un reino hay gobierno.
Jesús no es un rey simbólico.
Él es el Rey eterno que gobierna sobre toda autoridad, todo principado y toda potestad.
Los reinos de este mundo son temporales.
El Reino de Cristo es eterno.
Su trono nunca será removido.
Su autoridad nunca será derrotada.
Su Reino nunca tendrá fin.
⸻
- EL REY MERECE OBEDIENCIA
Juan 14:15
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
La obediencia no es una carga para quien ama a Jesús.
Es una expresión de amor.
Obedecemos porque le pertenecemos.
Obedecemos porque confiamos en Él.
Obedecemos porque sabemos que Sus caminos son mejores que los nuestros.
La verdadera adoración no se demuestra solamente con canciones.
Se demuestra con obediencia diaria.
⸻
- EL REY MERECE ADORACIÓN
Apocalipsis 5:12
“El Cordero que fue inmolado es digno.”
Toda la creación existe para exaltar a Cristo.
Los ángeles le adoran.
Los cielos le adoran.
Los redimidos le adoran.
La adoración no es simplemente música.
Es una vida rendida.
Es un corazón sometido.
Es reconocer cada día:
“Jesús, Tú eres mi Señor y mi Rey.”
⸻
- UN DÍA TODA RODILLA SE DOBLARÁ
Filipenses 2:10-11
“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla.”
Hoy algunos lo rechazan.
Otros lo ignoran.
Otros se burlan de Él.
Pero llegará el día cuando toda rodilla se doblará delante del Rey de Gloria.
Los cielos lo reconocerán.
La tierra lo reconocerá.
Toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.
Lo que muchos no quieren reconocer hoy, toda la creación lo proclamará en aquel día.
ORACIÓN DE SALVACIÓN
Señor Jesús,
Hoy reconozco que te necesito.
Reconozco que he pecado y que necesito Tu perdón.
Creo que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día para darme vida eterna.
Hoy abro mi corazón y te recibo como mi Salvador, mi Señor y mi Rey.
Perdona todos mis pecados.
Lava mi vida con Tu sangre preciosa.
Escribe mi nombre en el Libro de la Vida.
Hazme una nueva criatura.
Lléname con Tu Espíritu Santo.
Enséñame a caminar en Tus caminos.
Renuncio al pecado, al mundo y a todo aquello que me separa de Ti.
Desde hoy declaro que Jesucristo es el Señor de mi vida.
Mi vida te pertenece.
Mi corazón te pertenece.
Mi futuro te pertenece.
Gracias por salvarme.
Gracias por recibirme como Tu hijo.
Gracias por hacerme parte de Tu Reino.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Romanos 10:9
“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
CONCLUSIÓN
Jesús no busca admiradores.
Busca discípulos.
No busca simpatizantes.
Busca seguidores rendidos.
No vino solamente para ser nuestro Salvador.
Vino para ser nuestro Señor y nuestro Rey.
La pregunta no es si Jesús es Rey.
La pregunta es:
¿Gobierna realmente sobre mi vida?
Porque donde Jesús reina, hay paz.
Donde Jesús reina, hay dirección.
Donde Jesús reina, hay transformación.
Donde Jesús reina, hay vida.
DECLARACIÓN PROFÉTICA
Hoy declaro que Jesucristo es mi Señor y mi Rey. Le entrego mi corazón, mi voluntad, mis planes, mi familia y mi futuro. Renuncio a gobernarme a mí mismo y me someto al gobierno de Cristo. Que Su Reino sea establecido en mí, que Su voluntad sea hecha en mi vida y que Su gloria sea manifestada a través de mí. Jesús es mi Señor. Jesús es mi Rey. Amén.