
Apocalipsis 2:4-5
“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras.”
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INTRODUCCIÓN
Una de las tragedias más grandes dentro de la vida espiritual no es perder actividades religiosas, sino perder la devoción genuina hacia Dios. Es posible continuar asistiendo a la iglesia, servir en diferentes ministerios, predicar, cantar e incluso ejercer dones espirituales, mientras el corazón se aleja lentamente de la intimidad con el Señor.
La devoción es el combustible invisible que mantiene vivo el altar. Cuando la devoción desaparece, el altar permanece físicamente, pero el fuego comienza a extinguirse.
Dios nunca ha estado buscando solamente trabajadores para Su Reino. Él siempre ha estado buscando adoradores, hijos e hijas que le amen por quien Él es y no solamente por lo que Él puede hacer.
Por eso hoy el Espíritu Santo está llamando nuevamente a Su pueblo:
“Que la devoción vuelva al altar otra vez.”
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I. ¿QUÉ ES LA DEVOCIÓN?
La devoción es una entrega voluntaria y constante del corazón a Dios.
No es simplemente una disciplina espiritual.
No es solamente leer la Biblia.
No es solamente orar.
La devoción es una expresión de amor.
Es colocar a Dios en el centro absoluto de la vida.
Características de una vida devota
- Ama la presencia de Dios.
- Busca a Dios aun cuando no siente nada.
- Permanece fiel en tiempos buenos y difíciles.
- Encuentra placer en la comunión con Dios.
- Vive para agradar al Señor.
Salmo 27:4
“Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida.”
David no buscaba solamente bendiciones.
David buscaba a Dios.
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II. EL ALTAR ES EL LUGAR DE LA DEVOCIÓN
Desde Génesis hasta Apocalipsis vemos que Dios siempre ha trabajado a través de altares.
El altar representa:
- Encuentro.
- Comunión.
- Sacrificio.
- Consagración.
- Adoración.
Antes de que hubiera templos, había altares.
Antes de que hubiera ministerios, había altares.
Antes de que hubiera plataformas, había hombres y mujeres rendidos delante de Dios.
El altar es donde la devoción se expresa y se fortalece.
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III. ¿CÓMO SE PIERDE LA DEVOCIÓN?
La devoción rara vez desaparece de un día para otro.
Normalmente se enfría lentamente.
Algunas señales:
1. La oración se vuelve una obligación.
Ya no existe hambre.
Solo existe rutina.
2. La Biblia deja de ser alimento.
Se lee por costumbre y no por deseo.
3. Se ama más la obra que al Dios de la obra.
Se sirve mucho, pero se adora poco.
4. Se pierde la sensibilidad espiritual.
La voz de Dios deja de ser prioridad.
5. Se reemplaza la intimidad por actividades.
Mucha ocupación.
Poca comunión.
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IV. EL LLAMADO DEL ESPÍRITU: VOLVER AL PRIMER AMOR
Dios nunca llama a Sus hijos para condenarlos.
Los llama para restaurarlos.
En Apocalipsis, Jesús no le dijo a la iglesia:
“Trabajen más.”
Les dijo:
“Vuelvan.”
El Reino no avanza solamente por esfuerzo.
Avanza por relación.
El Señor está llamando nuevamente a:
- Intercesores.
- Pastores.
- Líderes.
- Profetas.
- Evangelistas.
- Maestros.
- Creyentes.
A volver al lugar secreto.
A volver a la intimidad.
A volver al altar.
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V. CUANDO LA DEVOCIÓN REGRESA AL ALTAR
1. El fuego vuelve a arder
La presencia vuelve a manifestarse.
Levítico 6:13
“El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.”
2. La voz de Dios vuelve a escucharse
La intimidad restaura la sensibilidad espiritual.
3. El corazón vuelve a alinearse
Las prioridades cambian.
Los afectos cambian.
Los deseos cambian.
4. Regresa la pasión por las almas
El amor por Dios produce amor por las personas.
5. El altar se convierte nuevamente en una fuente de vida
Lo que estaba seco comienza a florecer.
Lo que parecía perdido comienza a restaurarse.
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VI. LA DEVOCIÓN DEBE SER PROTEGIDA
El enemigo sabe que no puede detener fácilmente a un creyente que vive cerca de Dios.
Por eso intentará:
- Distraerlo.
- Agotarlo.
- Ocuparlo.
- Enfriarlo.
- Alejarlo del altar.
La devoción debe ser cultivada diariamente.
Nadie puede hacerlo por nosotros.
Cada creyente debe mantener aceite en su lámpara.
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CONCLUSIÓN
La necesidad más grande de esta generación no es más información.
No es más tecnología.
No es más estrategias.
La necesidad más grande es volver al altar.
Volver a la presencia.
Volver a la comunión.
Volver al primer amor.
Dios sigue buscando hombres y mujeres cuyo corazón arda por Él.
Y hoy Su Espíritu sigue diciendo:
“Que la devoción vuelva al altar otra vez.”
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ORACIÓN
Padre Celestial, restaura en nosotros el fuego de la devoción. Perdónanos por las veces que hemos permitido que otras cosas ocupen Tu lugar. Vuelve a encender el altar de nuestro corazón. Despierta nuevamente el hambre por Tu presencia, el amor por Tu Palabra y la pasión por la oración. Que nunca perdamos el privilegio de caminar cerca de Ti. En el nombre de Jesús. Amén.
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DECLARACIÓN PROFÉTICA
Declaro que mi altar será restaurado.
Declaro que la devoción vuelve a mi corazón.
Declaro que el fuego del Espíritu Santo arde nuevamente dentro de mí.
Declaro que volveré al primer amor.
Declaro que amaré la presencia de Dios por encima de cualquier otra cosa.
Declaro que mi vida será un altar vivo para la gloria del Señor.
En el nombre poderoso de Jesucristo. Amén.